Está claro que el cambio climático ha hecho mella en el armario desdibujando temporadas y conceptos hasta hace poco incuestionables. Ahora llevamos sandalias y katiuscas todo el año, las batas saltan a la calle y nos planteamos ir en bragas, incluso, a plena luz una mañana de invierno.
Si a esto le sumamos el input mediático que generan celebrities en redes sociales sin descanso–una de las propuestas más arrojadas fue la de Rosalía o Kim Kardashian a la hora de llevar ostentosos abrigos de pelo en julio– , la temperatura ambiental deja de marcar el cambio de armario para dejarlo todo al libre albedrío.
En esta manera despreocupada de concebir la vestimenta, la transparencia –popularizada como sheer en el mundo anglosajón– ha dejado de ser un recurso teatral o más propio de la alta costura para elevar la moda cotidiana en el presente. La primera colección de John Galliano para Zara es un claro ejemplo.
El proyecto Re{form} que acaba de lanzar Inditex, lleva al diseñador gibraltareño a reinterpretar prendas del archivo de la marca. para crear algo nuevo que embellece –a la vista está– la pieza original. Un ejercicio extraordinario de upcycling donde el efecto ‘velo’ que generan telas como el tul y la organza en vestidos, capas y tops sobre la propia piel, o bien cubriendo otras prendas, es la excelencia de esta tendencia.
Sobre la pasarela, un aluvión diseñadores y casas de costura coinciden este otoño en esta línea del debut Galliano, con un sugerente juego de capas, superposiciones y gasillas milimétricamente estudiadas. Mientras diseñadores como Erdem, Cecilie Bahnsen o Simone Rocha han hecho del sheer dressing el denominador común de todas sus colecciones junto a volúmenes y formas abullonadas, otros nombres a la tendencia con la llegada del frío.
Tanto el modista francés AlainPaul como la británica Ahsley Williams se suman a la propuesta de Matthieu Blazy para Chanel de poner en un primer plano la propia piel este invierno, con prendas que generan un halo casi espectral gracias a delicados encajes y tules.
Tom Ford, sin embargo, hace de la falda (prenda estrella de esta tendencia) un género etéreo, gracias al vinilo transparente que desvela varias camisas en el culmen de lo chic. Victoria Beckham y Henry Zankov lo secundan de una manera menos radical con tejidos un poco más opacos y acotando la piel con prendas de abrigo.
Combinaciones, vestidos lenceros y négligées que dibujan en la noche las prendas íntimas (Simone Rocha) o el toque sutil de un guante de tul sobre una manga (Edeline Lee) son otras maneras de abrazar tendencia, en la que la espalda adquiere como lienzo la misma relevancia. Si Paloma Wool potencia el reverso con una mezcla de texturas en tonos verde lago, Prada lo consigue en negativo con un velo negro sobre tops en crudo.
Pero no todo vale. La industria sabe que para que las propuestas más arriesgadas prosperen hay que aterrizarlas en suelo urbano, con una adaptación de los códigos estéticos a rutinas y espacios más mundanos.
“¿Cuándo puedo llevar un vestido transparente?”, fue una una de las recientes preguntas que recibió Ask Vanessa, el famoso consultorio de Vanessa Friedman en New York Times. La lectora, en esta ocasión, quería recibir consejo sobre el posible impacto que podría generar este tipo de prenda en su círculo cercano, de naturaleza conservadora. La periodista y crítica de moda, partidaria de sentirnos cómodas con las primeras impresiones, propone a la mujer sumarse a la tendencia de una forma más tímida, como combinar un bustier de tul con una americana encima y dejar que se intuya poco a poco.
Sin embargo, en la respuesta de Friedman también encajaría propuestas más reveladoras como sumar una capita abullonado en organza sobre una americana (Bora Aksu), ceñidos tops sobre camisas (Emergency Room x Timberland) o invertir en el perfecto minidress del otoño con tules y brocados que firma Miu Miu. Hay un mundo entero de posibilidades.
Falda Ripple, de Simone Rocha
Top Briar, de Khaite
Vestido de plumeti, de Zara Limited Edition
Camisa, de Susan Fang
Shorts, de Kiki de Montparnasse
Falda Fosia, de Cecilie Bahnsen
Gabardina en crudo, de Karl Lagerfeld
Falda midi, de Prada
Gabán menta, de Pinko
Falda tubo, de COS
Falda y top extraíble, de Maje X Blanca Miró
Blusa, de Touché Privé
Top de tul bordado, de Miu Miu
Jersey con top superpuesto, de Bimba Y Lola
Falda de cuadros, de Frame
Vestido, de Simone Rocha
Choker bordado, de Pull&Bear
Abrigo tul y efecto piel, Zara Limited Edition
Vestido con lazada, de Staud